

La Muralla Real, el Foso, los baluartes de la Coraza, la
Bandera, el baluarte de los Mallorquines y la prolongación del Espigón de la
Ribera constituyen el primer núcleo de fortificaciones de las Murallas Reales
del frente de tierra.
Son de época renacentista y las únicas de origen portugués. Fueron construidas
entre 1541 y 1549, reinando el monarca Juan III de Portugal, bajo la dirección
del arquitecto español Miguel Arruda, «Maestro en el Arte de fortificar».
En el mismo lugar se alzaban las murallas medievales construidas de 957 a 962
por los árabes.
Las Fortificaciones Renacentistas del Foso Real constan de:
El foso existía desde siempre como accidente geográfico natural aunque no
llegaba a comunicar las aguas de las bahías norte y sur. En 1.549 los
portugueses lo prolongaron hasta convertirlo en un canal marítimo navegable que
comunicaba las dos bahías, constituyendo un foso de agua salada de trescientos
cincuenta metros de longitud que convertía a la antigua ciudad en una isla
separada del continente.
Su paso se hacía por un puente levadizo, situado en la embocadura norte, que fue sustituido por otro fijo a principios del siglo XX.
Su anchura, por la parte mas estrecha, es de unos quince metros y en la más ancha de treinta metros. Su profundidad media, con marea alta, es de casi dos metros.
El Foso Real está enmarcado por:
Es un gran lienzo de piedra que une los baluartes de la Bandera y de la Coraza Alta.
Tiene 20 metros de altura, 170 metros de longitud y 11 metros de grosor.
En 1721 bajo la Muralla se construyó un Cuartel que en 1961 fue transformado en el actual Parador Nacional «La Muralla».
En la fachada de este Hotel se encuentra un escudo de armas en piedra del rey Felipe V que estaba en la Torre del Reloj que fue demolida cuando se construyó el Parador.
Este baluarte se conoce por este nombre porque sobre el mismo ondea, desde el
alba al anochecer, la bandera de España.
Es un gran bastión de dos flancos cuya intersección forma una punta de flecha
que defiende el recodo que, en este lugar, forma el foso Real. Tiene dos
orejones, uno al sur y otro al oeste.
En sus paredes pueden verse las huellas de los proyectiles que durante el cerco de Muley Ismail impactaron contra sus poderosos muros.
En su cara norte se encuentra una hornacina con una imagen de Cristo Crucificado que da nombre al «Puente del Cristo» que une la ciudad con el continente.
La construcción actual alberga la Oficina de Turismo de la Ciudad. Es una réplica del antiguo baluarte de época portuguesa, realizada en el siglo XX.
Se trata de un baluarte de dos flancos construido para la defensa de la
embocadura norte del Foso Real que enlazaba la muralla norte del recinto
intramuros de «la Ciudad» con la escarpa del foso de la Muralla Real.
Flanqueaba las antiguas Puertas del Campo y sirvió de apoyo al puente levadizo
que, hasta 1.729, existió en este lugar. Cuando a principios del siglo XX dicho
puente fue modernizado y ampliado, el baluarte fue parcialmente demolido en su
parte superior hasta dejarlo al mismo nivel de la calzada.
Situado junto al puente nuevo o de la Virgen de África protegiendo la entrada
sur del foso Real. Fue levantado entre 1543 y 1549. En su parte superior tiene
una defensa en forma de torreón llamada «caballero» que le fue añadida a finales
del siglo XVIII.
En su flanco sur puede verse la imagen de piedra de la Virgen de África obra del
escultor Bonifacio López Torvizco de 1961.
Estaba comunicado con el Espigón de la Ribera por un lienzo de muralla
denominado Coraza Baja, que fue demolida en el siglo XX (década de los 40) cuando
se construyó la carretera Ceuta Tetuán.
Es un ancho muro de piedra de casi 100 metros de longitud que se adentra
en las aguas de la bahía sur a nivel de la playa de la Ribera.
En la época árabe hubo en este lugar una muralla y una torre llamada «Bury
El-Má» (el castillo del agua) que los portugueses ampliaron en 1766 para
darle más anchura y poder instalar una batería de artillería de costa.
Estaba unido al baluarte de la coraza alta por un lienzo de muralla denominado
coraza Baja.
En este espigón se sitúa, actualmente, el club Natación Caballa, en cuya fachada
puede verse un escudo de piedra con los blasones de la Corona de España y la
leyenda: «Felipe V, rei de las Españas».